miércoles, 16 de marzo de 2011

Apellidos

Tres años, tres, llevo en el mismo apartamento, en la misma residencia, con el mismo nombre y los mismos apellidos en mi buzón. 

Tres años, tres, llevo coleccionando cartas de gente que no conozco. ¿Por qué? Porque el cartero ha decidido echar en mi buzón todas las cartas dirigidas a alguien con un apellido español, tengan o no su propio buzón en el edificio.

Me pregunto si les pasará a todos los expatriados o si es sólo cuestión del inútil de mi cartero...

sábado, 12 de febrero de 2011

Semestre (no) aprobado

Hecho nº 1: El nivel de rigidez de la burocracia francesa ha vuelto a superarse a si mismo.

Hecho nº 2: Voy a matar a mi profesora de yoga.

Un poco de contexto: en Francia la carrera va por años, no por asignaturas separadas. Uno se inscribe a un año determinado de su carrera y si la media es mayor de 10 sobre 20, apruebas todo, y sino, repites, como en el instituto. Hay además una asignatura optativa cada año que, aunque no cuenta para la media, hay que tener para que te validen el año.

He aprobado todas mis asignaturas. Tengo una media más que decente, con mención incluida. He hecho todas mis asignaturas optativas. Y, sin embargo, la desgraciada que da las clases de yoga ha decidido no validarme su clase porque no contó bien mis horas de presencia. Resultado: en mi boletín de notas, una enorme mención: SEMESTRE NON OBTENU.

¿La solución propuesta? Repetir el año que viene. Quedarme en Aviñón un año más, pagar la matrícula completa de nuevo (les recuerdo que aquí la cosa va por años, no por asignaturas) y todo para dar una clase a la semana de yoga. Sí, sí, una hora y media semanal de yoga.

Yo la mato. A ella, al que ideó el sistema educativo superior francés y a la madre que les parió.

Por suerte, mis plegarias han sido escuchadas por ese ente todopoderoso que es la secretaria de mi departamento quien, con sus poderes infinitos, me ha validado la asignatura por decreto. Y porque, por lo visto, no soy la primera que se queja de dicha profesora. Y en mi nuevo boletín: SEMESTRE OBTENU.

¿No se suponía que el yoga era una actividad relajante? Porque no sé al resto, pero a mí me ha dejado de un estresado...

viernes, 11 de febrero de 2011

True Story (II)

El sábado pasado mantuve una extraña conversación por el portero automático con un tipo que decía haber visto mi apellido en el buzón y quería saber si hablaba español.

- Sí, pero, ¿por qué lo pregunta? - le respondí, algo mosqueada. 

- Estamos buscando gente que hable español para proponerles unas lecturas. 

Como la cosa sonaba rara, rara, rara, le dije que no estaba interesada y me despedí amablemente. Por supuesto, cuando bajé y abrí el buzón, ahí estaban las prometidas "lecturas".

¡Despertad!, La verdad sobre el ocultismo / La Atalaya, Anunciando el Reino de Jehová

Hace poco me quejaba en este post de la sorprendente visita de dos testigos de Jehová franceses mientras estaba en un pueblo de Alicante. Parece que ahora también atraigo a los testigos de Jehová españoles en Francia.

Hay quien atrae a las chicas, quien atrae a los mosquitos, y quien atrae a los testigos de Jehová extranjeros. Cuestión de suerte.

domingo, 23 de enero de 2011

Mercadillos y otros cacharros

En este segundo episodio de las Guías Gafapastas vamos a hablar de una fuente inagotable de maravillas para todo gafapasta que se precie: los mercadillos callejeros.

En Francia hay dos tipos de mercadillos: los mercadillos y los rastrillos de segunda mano. Los primeros son un poco como los mercadillos españoles, con puestos de comida, ropa y cacharrería varia, pero eso sí, todo nuevo. Luego están los marchés aux puces (literalmente, mercados de pulgas), el sueño de todo gafapasta: un manantial de ropa y objetos vintage a precios irrisorios donde se puede encontrar absolutamente de todo, desde libros de historia hasta sillas plegables, pasando por teteras, vaqueros y hasta esquíes. Eso sí, todo de segunda mano.

Consejo: si tenéis ropa, libros u otros chismes usados de los que os queráis deshacer, acercaos a alguno de los puestos, ya que muchos compran o intercambian material. No pagan mucho, pero menos se gana acumulando trastos al fondo del armario.

Aquí os van los imprescindibles:

París

Les Puces de Saint-Ouen
El marché aux puces más famoso de París y el mercadillo de antigüedades más grande del mundo donde se codean collares a 2€ con sillas del siglo XVII cuyo precio no menciono por no herir sensibilidades. Merece la pena pasearse, aunque sólo sea a cotillear. Mi recomendación: es preferible ir pronto por la mañana, porque después se llena de gente y es un incordio.
  Metro Pte de Clignancourt (línea 4)
  Autobuses n°56 - 60 - 85 - 95 - 137 - 166 - 255 - PC (3).
  Sábados de 9 a 18h.
  Domingos de 10 a 18h.
  Lunes de 11 a 17h.


Lyon

Les Puces du Canal

El mercadillo más grande de Lyon, situado al borde del canal del Ródano. En su mayor parte está cubierto, pero los domingos los puestos desbordan por fuera del recinto. La clave: los puestos fijos suelen ser de los anticuarios, pero si lo que se busca es el batiburillo, lo mejor son los puestos exteriores. Eso sí, ojo a los horarios, que éste sigue la tradición francesa de empezar a unas horas imposibles y acabar cuando en España acabamos de desayunar.

Autobuses 7 y 37, parada Le Roulet

Sábados y domingos de 6 a 13h.


Aviñón

Marché des Carmes
Mercadillo a escala Aviñonense (es decir, más bien pequeñito) pero lleno de las cosas más inesperadas y con un par de enormes puestos de libros muy interesantes. Prepárense a madrugar porque, como en muchos pueblos muchas ciudades pequeñas, la gente va muy pronto y muchos puestos cierran a mediodía en lugar de a la una.

Place des Carmes
Domingos de 6 a 13h.

Índice de las Guías Gafapastas

martes, 4 de enero de 2011

True story

Desde siempre he atraido a la gente rara, vaya usted a saber por qué. Como van tantos años, lo tengo asumido.

Desde que vivo en Francia soy además un imán para los franceses en el extranjero. Dado mi historial, no me ha sorprendido demasiado.

Ahora, que estando en casa de mi hermana en un pueblo de Alicante me vengan a sonar a la puerta los dos únicos testigos de Jehová franceses de la región en búsqueda de otros franceses que evangelizar; eso me deja atónita hasta a mí.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿A qué huele la Navidad?

Me encanta pasearme por los mercados de Navidad y disfrutar del ambiente, aunque no compre nada. La idea es la misma aquí y allí, pero pequeños detalles cambian; entre ellos el olor.


El mercado de Navidad de Madrid huele a castañas, pero también a musgo, a abeto y a serrín. Los mercados españoles huelen a belén, a plantas y a invierno, al plástico de los puestos de bromas y, a menudo, al cuero de los puestos de artesanía. 





Los mercados de Francia, sin embargo, huelen sobre todo a comida. El mercado de Aviñón huele a vino caliente, a fiambre y a lavanda (bueno, de hecho todo huele a lavanda en Provenza). El mercado de Montpellier huele también a vino caliente, pero se acompaña del olor a canela y, aunque parezca una tipicada, a crepes. Los mercados del norte huelen además a tartiflette, un plato estupendo para calentarse en invierno a base de patatas, queso y bacon en cantidades industriales. 


¡Como me gusta el olor a Navidad!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Tortilla y olé (II)

Hace poco animaba en este post a expatriados y viajeros a cocinar tortillas de patatas para impresionar a los franceses. Como bien me lo habéis hecho notar, lo único que le faltaba a mi artículo era la receta, así que aquí va, junto con mis pequeños trucos personales.

TORTILLA DE PATATAS

Ingredientes:

- Patatas
- Huevos
- Cebollas (opcional)
- Sal
- Aceite

No pongo cantidades porque lo hago a ojo, hasta que todo tiene la consistencia que me gusta, pero no os preocupéis que explicaré todo en la receta.

Receta:


1. Lavar y pelar las patatas. Cortarlas en rodajas, no demasiado finas (ya que al freírse acabarían crujientes), ni demasiado gruesas (que no se harían nunca).

2. Aparte, y para los que les gusten, pelar y cortar las cebollas en tiras. Mientras tanto poner a calentar una sartén con una generosa cantidad de aceite.

3. Cuando el aceite esté bien caliente, poner las patatas a freír (si hace falta repartirlas en 2 ó 3 montones para ir friendo uno tras otro). Importante: tienen que quedar blanditas y hechas por dentro y un poquito doradas por fuera, pero muy poquito.

Consejo: para que el gusto se mezcle bien, a mi me gusta freír las patatas y la cebolla juntas. Primero pongo las patatas y añado la cebolla unos minutos después, para que no se fría demasiado.

4. En un bol, batir dos o tres huevos con un poco de sal, e ir echando las patatas ya fritas en la mezcla. Ir añadiendo huevos y patatas hasta conseguir una mezcla más bien consistente, ya que si queda demasiado líquida tiene un regustillo a tortilla francesa. La cantidad dependerá del número de comensales y del tamaño de las sartenes a disposición.

Consejo: es mejor poner las patatas a secar en papel de cocina un par de minutos antes de mezclarlas con los huevos; así la tortilla saldrá mucho menos grasienta y más sabrosa.

Mi pequeño truco personal: una vez que se ha mezclado todo, compactar la mezcla y dejar reposar durante 10-20 minutos para que las patatas absorban bien el huevo. Justo antes de freír la tortilla remover la mezcla y añadir un huevo más si las patatas han chupado demasiado.

5. Deshacerse de todo el aceite de freír con mucho cuidado (o coger una sartén nueva) y pasarle un papel de cocina con un poquito de aceite para que sólo quede una fina película. ¡Ojo a que no haya más, ya que se os caería en las manos al darle la vuelta a la tortilla!

Consejo: las tortillas quedan más sabrosas cuanto más gorditas son (sin pasarse, que sino no se hacen por el centro) así que es mejor evitar las sartenes enormes.

6. Con el fuego medio-alto, echar la mezcla en la sartén, darle forma con la espumadera y dejar que se haga unos minutos (unos 5 minutos o algo más, dependiendo de lo hecha que os guste). Con la ayuda de un plato, darle la vuelta y dejar que se termine de hacer. Voilà!