jueves, 31 de mayo de 2012

El francés que detestaba el queso

Quesos francesesPara vivir en Francia hay que saber de dos cosas: vino y queso. Se suele decir que existe una variedad para cada día del año, y ha inspirado a personajes como el general De Gaulle quien, en una de sus más famosas citas, se preguntaba cómo se podía gobernar un país con más de 200 variedades de queso. 


Personalmente yo me vuelvo loca cada vez que voy al mercado y ya tengo mis quesos favoritos para cada ocasión y combinación, con preferencia por los quesos cremosos y malolientes, de los que está prohibido llevar en espacios públicos (véase el Époisses de Bourgogne).

Por eso no dejo de preguntarme cómo demonios he hecho para conocer al único francés que detesta el queso hasta el punto de impedirme acercarme demasiado a él si he comido queso, y es que mi francesito sólo come el queso de la pizza, y eso si no es muy fuerte.

queso cremosoY así es como llegamos a lo que he bautizado como "la guerra del queso", en la que yo saco mis quesos malolientes de la nevera para que se aireen y no estén tan fríos, y en cuanto me descuido el francesito los vuelve a guardar cuidadosamente a mis espaldas. Y yo los vuelvo a sacar. Y, en cuanto no miro, vuelven misteriosamente a la nevera.

Dios le da pan al que no tiene dientes. O 300 variedades de queso al que no le gusta.



martes, 10 de abril de 2012

Felices Pascuas


Una está acostumbrada a que Pascua sea sinónimo de Semana Santa, procesiones, torrijas y monas de Pascua; tradiciones desconocidas al norte de los Pirineos. Aún recuerdo las diferentes tradiciones que descubrí durante mi primer año en Francia, y de nuevo en Luxemburgo.

Mi primer gran descubrimiento fue al ir a por un croissant a la pastelería y descubrir la invasión de los conejos de Pascua. Vienen en todos los tamaños, pueden ser de brioche, chocolate, crema o cualquier cosa medianamente comestible y no importa cuántos comas, se reproducen de forma ilimitada. Creo que he ganado alrededor de 2 kg esta semana por culpa de los dichosos conejos.

conejo de pascua
Conejo de Pascua

Mi segundo gran momento fue al ir a la farmacia el viernes santo y recibir el cambio y un huevo rojo. Ante mi cara de quédemonioshagoyoconesto, la farmacéutica me explicó que era un huevo duro, regalo típico de Pâques, y que me lo podía comer. Y, no contentos con engordarme a base de conejos y huevos duros, al llegar al trabajo me encontré sobre mi mesa un Kinder Sorpresa (en Luxemburgo son Kinder Überraschung, en ese hermoso idioma que es el alemán). Porque los huevos pueden ser duros o de chocolate, y también están por todas partes.

huevos de pascua
Huevos de pascua

Mi tercer gran momento fue al intentar explicar a mis amigos qué son las procesiones de Semana Santa y por qué, aunque lo parezca, no tienen nada que ver con el Ku Klux Klan. Su respuesta suele ser invariablemente una versión de la famosa cita de Obélix: “ils sont fous ces espagnols” (“están locos estos españoles”).

Y ahora me voy a hacer deporte, que esto de la Pascua me ha costado la mitad de la operación bikini. 

Dichosos conejos.

lunes, 2 de abril de 2012

Elecciones presidenciales

Para aquellos que no lean la prensa francesa: se acercan las elecciones presidenciales en Francia. Desde hace meses no se habla de otra cosa y los candidatos (incluido el actual presidente, Sarkozy) descargan su armamento oratorio y publicitario sin piedad sobre la nación gala.

Si bien yo, como extranjera, no tengo ni voz ni voto (y nunca mejor dicho), me gusta seguir la actualidad. Así es como descubrí en la página web de Le Monde una fantástica tabla interactiva comparando los programas de todos los candidatos: comparateur de programmes présidentielle 2012 (sólo en francés, désolée).

Tarjeta electoral francesa

Para terminar, un poquito de contexto para aquellos que no conozcan el sistema electoral francés:

  • El presidente de Francia es elegido por un mandato de cinco años mediante sufragio universal. 
  • Las votaciones tienen lugar en dos turnos, el 22 de abril y el 6 de mayo de 2012 en este caso. 
  • En el primer turno se presentan todos los candidatos. De elegirse uno con mayoría absoluta, éste será nombrado presidente automáticamente y no será necesario un segundo turno, aunque este caso aún no se ha producido durante la Vª república. 
  • En caso contrario, los dos candidatos con más votos pasarán a un segundo turno de votaciones, del que saldrá inevitablemente el nuevo presidente.
  • Para poder votar, los franceses deben inscribirse en las listas electorales (no se hace automáticamente al obtener la mayoría de edad, como en España) y obtener su tarjeta de elector, que necesitarán para identificarse el día de las elecciones.

Los sondeos de este año apuntan a un segundo turno que enfrentará a François Hollande y Nicolas Sarkozy. Sin embargo, habrá que esperar hasta abril o mayo para conocer al nuevo Monsieur le Président.

jueves, 29 de marzo de 2012

Un café y un macaron

 
Si algún día vais a Francia, que nadie se sorprenda si un día os preguntan si queréis un macaron con vuestro café.

un macaron rosa
Un macaron
Nótese la diferencia entre un macaron y un macarrón ya que, aunque en francés se pronuncien igual, no tienen nada que ver. Para los que no los conozcan, los macarons son pastelitos tradicionales similares a un cruce entre una mini-hamburguesa fluorescente y un merengue (véase la foto).

Este dulce está hecho a base de almendra, azúcar y clara de huevo, es crujiente por fuera y blando por dentro, y prácticamente todas las ciudades francesas se vanaglorian de haberlo inventado. Se vende en todos los sabores posibles e imaginables, con variantes propias de cada región, y son tan populares que incluso McDonald’s los ha incluido en su menú (sección "macarons").

Para los que gusten de lo tradicional, quizás el lugar más famoso sea la casa de repostería de lujo Ladurée de París, inventora del macaron doble y fabricante de macarons desde hace 150 años.

muchos macarons de colores
Muchos macarons
mcmacaron
McMacarons

viernes, 23 de marzo de 2012

Novedades


Hoy por fin puedo revelar el secreto de mis meses de desaparición: desde el mes de julio trabajo como traductora para cierta tienda online cuyo nombre empieza por Ama y acaba por zon y que acaba de abrir sus puertas (virtuales) en España. Y hasta aquí llega la información que puedo dar, ya que estoy segura de que en alguna de las quinientas mil cláusulas de mi contrato de confidencialidad se me prohíbe hablar hasta del color de nuestros rotuladores fosforitos.

Lo que sí puedo revelar es que mi oficina está Luxemburgo, en medio de un verde valle, junto a un río y un puente medieval. Aun así, personalmente no soy muy fan del Gran Ducado (el único ducado en el mundo, por cierto), por lo que vivo en la vecina ciudad de Tréveris, en Alemania, lo que tiene aún más mérito considerando que apenas hablo alemán.

Más en próximas entregas.

Mi oficina en Luxemburgo
Mi oficina entre la verdura luxemburguesa

martes, 2 de agosto de 2011

¡Playa!

Madrileña de pro, en cuanto la temperatura ha subido de 20º no he dejado de dar la plasta a mi francesito para ir a la playa, que para eso estamos al lado y una no está acostumbrada aún a estos lujos. Al poco, y supongo que para evitar asesinarme por pesada (eso es amor), tuve mi primer día de playa de este año.

Las playas del Meditterráneo se parecen mucho unas a otras, estén en Francia o en España. Uno llega, busca un sitio sin demasiado personal alrededor y clava el palo de su sombrilla a modo de bandera de conquistador. Una vez las toallas extendidas en la arena alrededor de la sombrilla y los cuerpos embadurnados de crema protección 50 (que, pese a ser española, una es más blanca que una camisa lavada con Ariel), llega el momento parrilla: 20 minutos de un lado, 20 del otro.

Pero no todo es igual. No ves al vendedor de aguacervezacocacola típico de las playas españolas, como tampoco encuentras los míticos quioscos de helados Mika. Lo que sí ves pasar son los carritos de helados, anunciados siempre con la misma tonadilla: "Beignets, chouchous!". Para los que no hablen francés, se lo traduzco: beignets, son buñuelos, y chouchous son almendras garrapiñadas.

Sí, en un dia de playa con 35º a la sombra, a los francesitos lo que se les antoja son buñuelos, habitualmente rellenos de chocolate. Algo así, ligerito y fresco.

Hay días en los que sospecho seriamente que los franceses son una raza diferente.

jueves, 23 de junio de 2011

Fête de la Musique

Escribo esta entrada con las pocas fuerzas que me quedan tras una noche de jolgorio y cachondeo, pero sobre todo, de mucha, mucha música.

Y es que este martes, 21 de junio y solsticio de verano, las calles de Francia se llenaron de música y conciertos gratuitos, tanto profesionales como amateurs, para celebrar la Fiesta de la Música. Esta fiesta fue creada en 1982 por Jack Lang, ministro de cultura francés por aquel entonces, e institucionalizada un año más tarde. Desde entonces, el éxito ha sido tal que ya se celebra en más de 100 países, aunque en ninguno tiene tanta importancia como en Francia.

Desde principios de mes todo el mundo espera con impaciencia su llegada, y todos los músicos nacionales y extranjeros que la conocen planean su espectáculo con meses de antelación mientras intentan reservar una buena esquina o plaza para tocar. La fiesta acaba tarde (o pronto, depende de cómo se mire) y, en ciudades como Montpellier, representa el comienzo de los nuevos horarios de verano, cuando se permite a los bares cerrar una hora más tarde.

Dicho esto, me voy a adecentarme un poco, que tanto concierto gratuito me ha dejado para el arrastre...