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domingo, 13 de diciembre de 2009

Crónica de un viaje a la japonesa

Una de las mayores ventajas de irse de intercambio a otra universidad son las asociaciones Erasmus, que no sólo te reciben y ayudan a integrarte (unas más que otras), sino que organizan fiestas, cenas y excursiones mínimo un par de veces al mes, y siempre a precios irrisorios. O por lo menos así fue durante mi Erasmus en Lyon hace dos años.

Así que cuando mis amigos erasmus me invitaron hace unas semanas a ir con ellos y la asociación de erasmus de Aviñón de excursión por Montpellier y alrededores no lo dudé ni un momento; un viaje interesante, con gente divertida y por cuatro duros, ¡qué más se puede pedir! No sería hasta el viaje mismo que descubriría que no es oro todo lo que reluce, y que no todas las asociaciones erasmus funcionan igual de bien.


A las 8 de la mañana nos esperaba en la puerta de la universidad un autobús que por el aspecto que tenía debía haber sobrevivido a ambas guerras mundiales. Pese a nuestros iniciales reparos, se puso en marcha y salimos hacia el Puente del Gard, un precioso puente-acueducto romano situado en un paraje natural espectacular (más información aquí).


El puente desde arriba


Llegamos, bajamos del autobús y el guía nos avisa: tenemos 20 minutos para verlo todo, así que ya podemos darnos prisa. "Los que quieran quedarse abajo que vigilen la hora, los que quieran subir al puente que vengan, sacamos la foto y nos vamos, que no hay tiempo". Como los japoneses: vienen, fotografían y se van. Ser turista es duro, oiga...


Pues dicho y hecho, subimos, sacamos las fotos y ya nos está gritando el guía que nos demos prisa que hay que irse.


Siguiente parada, la fábrica de golosinas Haribo, el sueño de cualquier grupo de jóvenes hambrientos. Llegamos a las puertas y... nos llevan directos a la tienda para que "compremos algo y volvamos al bus, que hay mucho camino todavía por delante". No entraremos a la fábrica porque la entrada no estaba incluida en el precio del viaje (de lo cual, dicho sea de paso, nadie nos avisó).


Volvemos al autobús de nuevo con la moral cada vez más tocada y dispuestos todos a seguir durmiendo un rato, y entonces el guía tiene una magnífica idea para animarnos; ¡hagamos un karaoke en el autobús durante toda la hora y media que nos llevará llegar a Montpellier! Dicho y hecho, allí sale un representante de cada país a cantarnos una canción típica de su lugar de origen. Yo, mientras tanto, aprovecho para dedicar unos minutos a la introspección. ¿Seguro que estoy en Francia con un grupo de estudiantes? ¿No habré caído en un agujero espacio-temporal que me ha metido en medio de un viaje de japoneses jubilados?


Mientras sigo dándole vueltas a estas dudas en mi cabeza, llegamos a Montpellier. O, mejor dicho, a un centro comercial a unos 20km de Montpellier en el que, esta vez sí, nos dejan pasar una hora y media, "por si queremos ir de tiendas". Empiezo a preguntarme si el guía cobra comisión sobre las ventas.


Después de comer el guía vuelve a juntar al rebaño para ir al Planetario a ver una película en 3D sobre la carrera espacial y un pequeño curso para reconocer los planetas en el cielo que, por supuesto, la mitad de los erasmus se duerme con ronquidos incluidos.


¡Con el asteroide del Principito en el Planetario!


Ya son las 4 y media de la tarde, momento en el que salimos hacia Montpellier, a donde llegamos a las 5. A la bajada del autobús nos espera el guía de nuevo con cara de "os vais a reir cuando os diga la hora de vuelta a casa". Le empiezo a coger manía al guía este de las narices, y con más razón aún cuando nos anuncia que tenemos dos horas para verlo todo y volver al punto de partida.


Plaza de la Comedia de Montpellier

Contra todo pronóstico y a costa de un dolor de pies monumental, nos juntamos un grupo relativamente reducido que conseguimos ver una gran parte de la ciudad en ese par de horas. Eso sí, de nuevo a la japonesa, pasen, saquen la foto y a otra cosa mariposa. Pese a todo, pudimos disfrutar de una preciosa Montpellier iluminada por Navidad, con un acueducto del siglo XVII en medio de la ciudad, la plaza de la Comedia con su arquitectura clásica y el mercado de Navidad, gente por doquier y hasta un grupo de rock tocando ahí en medio, el jardín botánico, uno de mis sitios preferidos en la ciudad, la catedral de San Pedro con su espectacular pórtico y la Facultad de Medicina, la facultad más antigua del mundo que sigue en funcionamiento. También nos pasamos por la zona modernista, pero qué quieren, a mi me pareció bastante espantosa, sobre todo en comparación con el resto (más información aquí y aquí).


Lo único que puedo agradecer al guía es que a la vuelta no volvió a mencionar el karaoke, y menos mal, porque probablemente alguno de nosotros habría atentado contra su integridad física y entonces no habría conductor que nos llevara de vuelta a Aviñón y acabara con nuestro sufrimiento.


Una y no más, Santo Tomás.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Lo que me revienta de los Erasmus


Que discutan públicamente sus planes de fiesta para la noche y me llamen aburrida porque un martes "prefiero" quedarme en casa estudiando para el examen del día siguiente que salir con ellos hasta las 6. Así de particular que es una, no te digo.

Que cuando llego encantada de la vida porque he sacado un 14 sobre 20 en un examen me digan que no pasa nada y que el próximo seguro que me sale mejor. ¡Que esto es Francia, jolines! ¡Aquí un aprobado ya es buena nota y no como en España que le dan una licenciatura hasta a la Obregón!

Que, mientras que ellos tienen derecho a usar un diccionario en los exámenes por ser "pobrecitos extranjeros recién llegados", a mi todos mis profesores me compadecen porque "es una lástima que esté en desventaja lingüística respecto a los franceses". Ya. ¡Pues déjame usar el diccionario a mi también y vete a compadecer leprosos, leñe!

Que se asombren y me tachen de inculta cuando descubren que no conozco la última chorrada del programa de menganito que tan de moda está ahora en España. Hace año y medio intenté volver a conectar un poco con la actualidad epañola y lo primero que me apareció fue el "Chiki Chiki". Desde entonces cuando me aburro leo un libro.

Así que, para todos los erasmus que lean esto, haced el vago, salid de fiesta y sed felices, ¡pero no nos lo restreguéis al resto!

jueves, 14 de mayo de 2009

Burocracia Francesa

Desde mi llegada a Francia calculo que debo haber consumido la mitad de un bosque tropical sólo en papeleos y burocracia varia.

Aquí dejo una lista con lo básico que he ido necesitando para la supervivencia en Francia:

- DNI / Pasaporte.
- Tarjeta Sanitaria Europea / Carte Vitale.
- Partida de nacimiento / Libro de Familia.
- RIB (Relevé d'Identité Bancaire, ficha con tus datos bancarios).
- Contrato de alquiler y État des lieux (hoja en la que declaras el estado de la casa cuando llegas y cuando te vas, por si toca pagar daños).
- Justificación de domicilio en Francia: factura de teléfono o de electricidad (no, aquí el contrato de alquiler no es suficiente justificación).
- Carnet de estudiante.
- Cantidades ingentes de folios para tomar notas en clase / un ordenador con memoria capaz de avergonzar a un elefante.
- 3 últimas nóminas tuyas y/o de tus padres (el aval para el alquiler).
- Las dos últimas declaraciones de la renta (para las ayudas).
- Sección erasmus: multiplíquese todo por 10 y añádase el certificado erasmus, el certificado y cuantía de la ayuda, los certificados de idiomas, el contrato de estudios, la lista de asignaturas autorizadas y firmadas por cada profesor, el certificado de llegada, el certificado de salida...

Obviamente cada elemento de esta lista será fotocopiado por triplicado, firmado en todas y cada una de las páginas, compulsado en la oficina de Marseille, enviado a la de Aix-en-Provence para su comprobación y finalmente a la de Avignon para su aprobación, y lo tendrás que guardar durante al menos 150 años bajo pena de ser quemado vivo en la plaza del pueblo sobre una pila de solicitudes rechazadas.

Un consejo: traed un buen archivador.

sábado, 10 de enero de 2009

Mis 15 minutos de fama

Aquí dejo testimonio de mi entrevista para L2 Magazine, el periódico de mi universidad en Lyon, la Université Lumière Lyon 2, publicada la primavera de 2008.

Y a cotinuación la traducción, que así voy practicando :)

Una madrileña en Lyon 2.
Desde septiembre de 2007, Sara García Hernández, estudiante Erasmus de la Universidad Complutense de Madrid, está inscrita a Filología Hispánica (¡!) en Lyon 2. Una hora y media de avión y unos 1300 kilómetros más lejos, ella nos cuenta su experiencia, ¡cuanto menos enriquecedora!
Primera etapa para Sara: la preparación. “Me informé en varias páginas web e hice la elección de cursos en acuerdo con mi universidad de origen”, explica. Además, la beca de movilidad Erasmus le simplificó la realización de su proyecto. A continuación, desde su llegada a Lyon 2, Sara acudió al Departamento de Relaciones Internacionales, “un servicio eficaz que me ha ayudado cuando ha sido necesario”. Para las actividades extraescolares y la integración en Lyon y en la universidad, dirección a la asociación Alter-Ego. “El Departamento de Relaciones Internacionales me envió también folletos con informaciones variadas, sobre todo sobre el alojamiento”, continúa.
Sus esfuerzos han dado fruto y hoy Sara, estudiante de Lyon 2, cree haber mejorado su nivel de francés, tanto oral como escrito. Respecto a la enseñanza, “la calidad de las clases es excelente, ¡incluso a pesar de que inscribirse se convierte a veces en una carrera de obstáculos!”. A Sara le gusta especialmente Lyon y ahora se siente casi como en casa, “el día en el que volví a Lyon después de haber pasado las vacaciones de Navidad en España, ¡tuve la impresión de volver a casa en lugar de irme al extranjero!”, cuenta sonriente. Una experiencia muy enriquecedora para Sara, que no escatima en elogios sobre estos meses que ha pasado en la capital de los galos: “He profundizado mis conocimientos dentro de mi campo de estudios gracias a Lyon 2. Además he superado el desafío de ser totalmente independiente, de integrarme en un ambiente diferente al mío”. ¡Mente más abierta y maduración aseguradas!
Al término de este año universitario, sus proyectos se amontonan y se plantea incluso el instalarse en Francia una vez acabados sus estudios… Lyon 2: ¡verlo es quererlo!