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viernes, 10 de julio de 2009

Razonamientos matutinos


Hoy he pasado una mala noche y he tenido un despertar algo difícil.
Según me he levantado, directa al baño a lavarme la cara. Me miro al espejo. Todo está borroso.

Primera reacción: ¡Estoy borrosa! ¡Mierda! ¿Qué me pasa? ¡Voy a emborronarme hasta desaparecer!
Primer razonamiento, dos minutos después: Las personas no se emborronan, es físicamente imposible.

Segunda reacción: Entonces, ¡me estoy quedando ciega! ¡Ahora lo veo todo borroso, pero luego todo desaparecerá y no veré nada nunca más!
Segundo razonamiento, otros buenos tres minutos después: Las personas no se quedan ciegas en una sola noche sin motivo aparente. Ponte las gafas.

Me pongo las gafas y vuelvo al baño. Constato que mi compañera de piso se acaba de duchar y el espejo sigue empañado.

Voy a hacer café.

jueves, 18 de junio de 2009

Y el asesino es...


Hoy he soñado una novela policíaca.
Había chicos guapos y misteriosos, persecuciones en coche, un rapto de unas pobres cabras y una conspiración en un lejano despacho.

Como en casi todas las novelas del género, al principio todo parece muy simple: los chicos buenos son requetebuenos y los malos del despacho, requetemalos; pero pronto se descubre que nada es lo que parece.

Todo empieza cuando los buenos consiguen un trabajo honrado en la empresa en la que yo trabajo, que ofrece viajes de larga distancia en coche, mientras los malos se dedican a robar cabras, como tiene que ser. Al principio todo es dicha y buen humor, pero un buen día, al preguntarles sobre su pasado, responden con evasivas, bosquejando un oscuro secreto que nadie quiere confesar. De pronto, se descubre que los misteriosos hombres del despacho están de hecho investigando este oscuro secreto y siguiendo a los chicos guapos. Se habla de una familia rica, inmensamente rica, de la fuga de uno de los hijos, de la mala vida y de todas esas cosas que sólo un policía puede averiguar.
¿Serán los buenos dos malvados prófugos o tan sólo las víctimas de los detectives - raptores de cabras? De hecho, ¿por qué secuestran cabras los hombres del despacho, y qué tienen que ver con el oscuro secreto de los chicos guapos? ¿Quiénes son los buenos y los malos realmente?

Pues todo ello quedará para próximas entregas porque, por culpa de un mosquito acosador, en ese momento me desperté. Se aceptan pistas y teorías que ayuden a resolver el misterio.
A veces mi subconsciente me preocupa, aunque hay que admitir que tiene estilo.

sábado, 6 de junio de 2009

10 a.m.

Debería haber una ley que prohíba levantarse antes de las 10 de la mañana en fin de semana.

Pongámonos en antecedentes: vivo en una residencia estudiante pública, garantía de aparatos y muebles que no funcionan, puertas que chirrían y, en general, desperfectos por doquier. Y la cosa es que una se acostumbra; ¿qué más da si para abrir el armario hay que sacar la puerta de los goznes? ¿Qué importa si la nevera congela todo aún en la temperatura más alta?

Pero esta semana, oh cielos, el váter ha comenzado a canalizar el agua de ducha de nuestros vecinos de arriba, vaya usted a saber por qué. Así que ahora, cada vez que uno de ellos decide usarla (y encima tenemos vecinos limpios), el váter realiza un ruido similar al de tirar de la cadena, pero durante al menos media hora.

Resultado: cuando mis vecinos se levantan y se dan una ducha, véase sobre las 9 de la mañana incluso un sábado como hoy, disfruto de un despertador brutal e imposible de apagar. Y, no contentos con ducharse, se han dado al bricolage desde recién levantados, con lo cual una lleva desde entonces trabajando a ritmo de taladradora y martillo.

Y yo lo único que puedo pensar es que menos mal que no soy yo la que posee el martillo ahora mismo, porque por lo visto el asesinato sigue siendo ilegal, incluso antes de las 10 de la mañana.

domingo, 31 de mayo de 2009

Viajeros-maleta

Hoy me he dado cuenta de que en los tres meses que llevo compartiendo piso con la habitante del búnker, no se ha levantado ni un solo día antes que yo. Días de clase, fines de semana, vacaciones. Salga de fiesta o no. Su media son las 2 de la tarde. Y una vez despierta, su actividad sigue desarrollándose intramuros; entre Messenger, películas y los dichosos audio-libros en alemán, es capaz de no pisar la calle en días.
Pero lo más triste del caso es que viene a Francia para apenas 6 meses. Seis meses en los que, en vez de conocer gente, salir, visitar la ciudad o aprender el idioma, se convierte poco a poco en una maleta.

Todos hemos conocido alguna vez a un viajero-maleta. Son esos viajeros que, como la habitante del búnker, viajan porque hay que viajar, pero una vez allí prefieren quedarse en el ordenador del hotel contando lo bien que se lo están pasando en vez de salir a pasárselo bien de verdad. Son esos que vienen, toman la foto y se van, porque “ya lo he visto”. Son esos que viajan como una maleta: del avión al hotel y viceversa.

Ya lo decían mis padres; “la vida del turista es muy dura”. Incluye madrugones, ampollas en los pies, lluvia a cántaros o quemaduras por el sol. Pero a cambio te regala amigos, lugares increíbles, fiestas, risas, anécdotas, descubrimientos, cultura, crecimiento personal… No hay nada mejor en un viaje que la incertidumbre del día a día, la anticipación de un nuevo descubrimiento y una nueva aventura.

Hoy pienso seguir mi propio ejemplo y voy a salir a ver mundo (o Avignon, que en un solo día tampoco da tiempo a mucho). Eso sí, me vestiré en silencio, que mi compañera-maleta aún duerme…

martes, 28 de abril de 2009

Ataque kármico


No importa si eres ateo, cristiano, judío, budista o adorador de las pelotillas de pelusa; seas del color, tamaño o religión que seas, vives sujeto al karma, y ayer el universo me dio la prueba irrefutable de su existencia.

Cada mañana de lunes a viernes me levanto, me pongo en marcha tranquilamente, cojo a pizpireta, mi bici, me voy a trabajar y luego vuelvo a casa de nuevo con pizpireta.
Pero ayer por la mañana mientras buscaba el velocímetro de pizpi como una posesa, descubrí con horror que me lo había dejado puesto. Bajada fulminante hacia el aparcamiento de bicis y, ¡menos mal!, ahí está el velocímetro. Respiro profundamente pero, ¡paf, ataque kármico! Levanto la vista y lo que no está es ¡el sillín! Pánico, estrés, mal humor; pero, por alguna extraña razón, el sillín sigue sin materializarse mágicamente. ¿Quién roba sillines y se deja un velocímetro? Así que hoy toca autobús a trabajar, autobús al Decathlon, desembolso de mi paga de dos semanas a cambio de las nuevas piezas, y autobús a casa.

Mal humor, ¡pobre pizpi!, mal humor, ¡mi biciiiiii!, mal humor.

Hablo con mi padre por teléfono y me cuenta el súper viaje que acaba de hacer. Miro por la ventana y hace un día gris y lluvioso.

Mal humor, odio a la humanidad, mal humor, odio al karma, mal humor.

Decido anestesiarme con Internet (¿cómo lo hacíamos antes?), miro el mail y, ¡ataque kármico! Pero esta vez había que compensar mi mal día, así que tocaban buenas noticias. Y, efectivamente, un mail me confirma que ese trabajo de traductora que tanto deseaba, EL trabajo, ese que se puede tardar años en conseguir, ¡es mío!

Incredulidad, gritos, saltos, euforia, llamadas, Facebook. Y luego directa a trabajar, por supuesto.

Cuando me he levantado esta mañana el efecto euforia por fin se me había pasado y me ha dado por reflexionar. Y he descubierto, sin lugar a dudas, una verdad universal: el karma existe. Y está deseando devolvérnosla.

viernes, 13 de marzo de 2009

¡Mamá, salgo por la radio!

Como una es así de guay, el otro día me hicieron una entrevista para la radio. Isabel Gemio en persona (o, mejor dicho, en voz, puesto que fue por teléfono…) me llamó el domingo 1 de marzo a las 8 de la mañana para preguntarme cuatro soplapolleces sobre mi vida aquí en Francia, para su programa “Te doy mi palabra”; el cual abre todas las mañanas con una conexión en directo con un español por el mundo.
La entrevista, poco interesante, y el programa otro tanto – con todos mis respetos hacia Isabel, pero me parece un peñazo de tía –, pero anda que no queda bien decir a mis coleguillas franchutes que me entrevistaron en la radio en España.
Si aun así alguien la quiere escuchar, aquí dejo el link: http://www.ondacero.es/OndaCero/playermultimedia/4995595/2055752
Pues eso, que así soy de guay.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Trance matinal

Tras una noche de las de a botella de vino por persona, música algo por encima de las recomendaciones médicas y mucha, mucha gilipollez; heme esta mañana a las 7 en pie para ir a la universidad. Y lo que apuntaba como un mal día se termina de joder cuando la profesora sugiere que en vez de tomar notas, sólo escucháramos e intentáramos comprender. Nunca hasta ahora había la expresión "soñar despierto" alcanzado unos niveles tan gloriosos. Podría haberme hablado de la reproducción del calamar gigante o de la influencia de las alcachofas en la gestión empresarial; habría tenido el mismo efecto sobre mi. Nulo.
Al que madruga, dios no le ayuda, le da sueño. Y más cuando salió la noche anterior.