
¡Como me gusta el olor a Navidad!


3. Cuando el aceite esté bien caliente, poner las patatas a freír (si hace falta repartirlas en 2 ó 3 montones para ir friendo uno tras otro). Importante: tienen que quedar blanditas y hechas por dentro y un poquito doradas por fuera, pero muy poquito.
4. En un bol, batir dos o tres huevos con un poco de sal, e ir echando las patatas ya fritas en la mezcla. Ir añadiendo huevos y patatas hasta conseguir una mezcla más bien consistente, ya que si queda demasiado líquida tiene un regustillo a tortilla francesa. La cantidad dependerá del número de comensales y del tamaño de las sartenes a disposición.
Consejo: las tortillas quedan más sabrosas cuanto más gorditas son (sin pasarse, que sino no se hacen por el centro) así que es mejor evitar las sartenes enormes.
5. Lo que en España conocemos como una "cubana", en Francia se llama una branlette espagnole (literalmente, una "paja española"). Únase al hecho de que las españolas solemos tener mucho más pecho que las francesas y puedes imaginar el número de veces que tu chico te lo mencionará.
9. Les encanta la comida española y, si les dices que vas a hacer tapas, apreciarán cualquier cosa que les des y hasta rebañarán el plato.
1. Es una tapa y para un francés eso es sinónimo de buena comida, fiesta, olé, olé y demás clichés.
Mientras tanto, en Francia, nada. Rien. Dejando aparte ciertas críticas aparecidas en los medios protestatarios y de crítica al gobierno en general y a Sarkozy en particular, los franceses parecen aquiescer en su silencio, y ya se sabe que el que calla, otorga.
La semana pasada mi profesor de español intentó hablar del tema en clase y les preguntó su punto de vista. Silencio, miradas al suelo o a una esquina del techo. Interrogados uno a uno, mis compañeros intentaron evadir el tema, acabando por decir que bueno, en realidad no se expulsaba a los gitanos, sino que se deportaba a inmigrantes en situación irregular. Palabra por palabra los argumentos de Sarkozy.