lunes, 22 de noviembre de 2010

Cliché

Los franceses no se lavan.

Los españoles comen paella mientras corren delante de un toro.

Los mexicanos llevan grandes sombreros y cantan rancheras mientras beben tequila.

Para todo aquel al que, como a mi, le fascine el mundo de los clichés, Cédric Villain, profesor de Artes Aplicadas de l'ESAAT de Roubaix (Francia), a creado un delicioso vídeo que recopila muchos de los tópicos que existen sobre su propio país. 

Su página web permite ver y descargar gratuitamente el vídeo en francés e inglés. Para la sección hispanohablante, aquí dejo la versión en francés con subtítulos en español.



Ya que estamos, ¿qué clichés os han dicho sobre vuestro país y cuáles tenéis vosotros sobre otros países?

lunes, 15 de noviembre de 2010

11 verdades, mentiras y otros datos de interés sobre los chicos franceses


Muchas hemos soñado alguna vez que viajábamos a París y vivíamos una romántica historia de amor con un francés de boina, camisa de rayas y baguette bajo el brazo. Tras varios intentos fallidos por fin he conseguido mi propio francesito, así que considero mi deber compartir con vosotras la pequeña lista de verdades, mentiras y otros datos de interés que he ido recopilando sobre los chicos franceses.

1. No llevan boina y raramente se ponen camisas a rayas. Eso sí, probablemente te traigan croissants o baguettes para desayunar. Además, el francés es de las pocas especies que no siente vergüenza cuando camina por la calle con un ramo de flores para su novia.

2. A los franceses les encantan las chicas extranjeras. En el caso de las españolas, nos ven como divertidas, pasionales y sensuales, y nos suelen preferir a las estiradas francesas que, en palabras de mi francesito, "se creen que son princesas y nosotros sus esclavos".

3. Si hablas aunque sólo sea un poquito de francés, ganas muchos puntos. El acento extranjero es otro gran plus ya que, aunque a nosotras nos parezca que tenemos un acento horrible, a ellos las erres y las jotas españolas les suenan exóticas y sensuales.

4. Pese a quejarse de cómo les tratan las francesas, ellos también van en serio en seguida. Tras lo que para ti son un par de "encuentros", él te considerará su novia, y en menos que canta un gallo vuestra relación será pública y oficial. Muchos se van a vivir en pareja al cabo de unos pocos meses y a la que te descuidas te hablan de fundar una familia.

5. Lo que en España conocemos como una "cubana", en Francia se llama una branlette espagnole (literalmente, una "paja española"). Únase al hecho de que las españolas solemos tener mucho más pecho que las francesas y puedes imaginar el número de veces que tu chico te lo mencionará.

6. La actitud de princesa de las francesas les ha obligado a evolucionar, por lo que la mayoría han aprendido a cocinar, lavar y planchar y lo harán sin rechistar e incluso puede que después te den un masaje (completamente verídico).

7. Vienen con un plus añadido: el acento. Ohlala, mon amour. Los franceses tienen un acento tan sensual cuando hablan español que hasta el manual de montaje de la estantería te parecerá sexy si te lo leen en voz alta.

8. El acento y la diferencia de idiomas os harán vivir situaciones absurdas y divertidas. Ya he conocido a alguno que creía que "Ramón" y "jamón" eran la misma palabra, y muchas españolas han dejado a sus novios cuanto menos asombrados cuando les han dicho que estaban constipées (que significa estreñidas, y no constipadas) o que se sentían débiles (que no significa débiles, sino tontas).

9. Les encanta la comida española y, si les dices que vas a hacer tapas, apreciarán cualquier cosa que les des y hasta rebañarán el plato.

10. Se interesan por la moda. Se dan cuenta cuando te cortas el pelo. Recuerdan gran parte de tu vestuario y te pueden decir cuál te queda mejor. Se preocupan por su apariencia (pero en el buen sentido, no a lo metrosexual).

11. Te llevarán a cenar a un romántico restaurante de luz tenue, sabrán (más o menos) qué vino elegir, te acompañarán hasta la puerta de tu casa y, en general, serán caballerosos. Como ya he dicho antes, las francesas los han domado bien así que, ¡aprovechadlo!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Tortilla y olé

Consejo para futuros viajeros, expatriados o erasmus españoles en Francia: aprended a hacer tortilla de patatas.

1. Es una tapa y para un francés eso es sinónimo de buena comida, fiesta, olé, olé y demás clichés.

2. Es barata y fácil de hacer pero no lo parece, así que impresionarás a tus amigos con tus dotes culinarias. Consejo: niégate a dar la receta, de esta manera sus intentos fallidos para hacerla ellos mismos les convencerán definitivamente de tu maestría e incluso puede que intenten sobornarte, que siempre está bien.

3. Es tan básica que la puede comer todo el mundo (vegetarianos, musulmanes, etc.), algo importante en Francia.

4. Se come caliente y fría y se puede cortar en cuadraditos para compartir en una fiesta, con la diversión añadida de que podrás asistir a una guerra de miradas malvadas disfrazadas de cortesía por ver quién devora el último trozo.

5. Nunca sobra. Jamás.

Si es que estos francesitos, mucho foie gras y escargots, pero al final se mueren por un buen plato de algo consistente como el que más.

jueves, 14 de octubre de 2010

Las gentes del viaje

Hoy, leyendo la prensa durante el desayuno, me llamó la atención un enésimo artículo sobre la dichosa expulsión de los gitanos o, como los llaman aquí, les gens du voyage (las gentes del viaje). En el último mes he visto la prensa internacional tapizarse de noticias, editoriales y reportajes al respecto; he leído acerca del inmediato rechazo de estas medidas por parte de la Comisión Europea; he escuchado las críticas entre la comunidad internacional.

Mientras tanto, en Francia, nada. Rien. Dejando aparte ciertas críticas aparecidas en los medios protestatarios y de crítica al gobierno en general y a Sarkozy en particular, los franceses parecen aquiescer en su silencio, y ya se sabe que el que calla, otorga.

Paradoxalmente (o quizás precisamente por ello), Francia, un país de tradición inmigrante, es también un país racista. Tras años y años de políticas de acogida pero no integración, de respeto de las tradiciones de origen pero no aprendizaje de las costumbres locales, el gobierno se sorprende de la falta de integración de los inmigrantes y decide que la mejor solución es deshacerse de toda esa gente molesta y devolverles a sus países. Y el pueblo calla y asiente.

La semana pasada mi profesor de español intentó hablar del tema en clase y les preguntó su punto de vista. Silencio, miradas al suelo o a una esquina del techo. Interrogados uno a uno, mis compañeros intentaron evadir el tema, acabando por decir que bueno, en realidad no se expulsaba a los gitanos, sino que se deportaba a inmigrantes en situación irregular. Palabra por palabra los argumentos de Sarkozy. 
La Comisión Europea ha decidido detener el proceso de infracción contra el gobierno francés. Búlgaros y rumanos salen a la calle en protesta, pero nadie les escucha. Una nueva ley de extranjería que amplía los criterios para deportar a los inmigrantes está siendo examinada en este momento por la Asamblea Nacional.

Y mientras tanto, el pueblo calla y asiente.


Nota: para más información, aquí dejo el enlace a dos interesantes artículos de El País; uno resumiendo la primera circular de Sarkozy acerca de las expulsiones aquí, y otro con las diferentes posiciones de la Comisión Europea, Francia y Rumanía aquí.

Veinte horas treinta

Cosa curiosa sin explicación plausible: los franceses dicen la hora en formato 24h. Por ejemplo, cuando quedan a las 8 y media de la noche, te dirán que quedan a las veinte horas treinta. No sé por qué, pero siempre me ha parecido un tanto robótico; qué se yo...

martes, 21 de septiembre de 2010

Diferencia horaria

Francia: hoy mis clases acabaron a las 11.

España: tal día como hoy, mis clases empezaron a las 11h30.

Busquen el error.

martes, 7 de septiembre de 2010

Enseñando español

Dicen por ahí que la mejor manera de aprender un idioma es buscarse una pareja originaria del país en cuestión. Eso es porque no contaban conmigo.

Lo confieso: en los meses que llevo con mi chico francés, prácticamente lo único que le he enseñado han sido palabras escatológicas o malsonantes. En mi defensa, no hay nada más divertido que escucharle decir barbaridades dignas de un obrero de la construcción con su dulce acento francés. Y él, feliz de aprender el español "de puta madre".

Ayer aprendió a decir "domingas". Mientras me iba, aún podía escucharle repetir para si mismo: "¡Qué domingas más grandes!", "Me gustan las domingas" y su preferida, "¿Me haces una cubana con tus domingas?".

Probablemente vaya al infierno, lo sé, pero lo que me habré reído por el camino...