martes, 2 de agosto de 2011

¡Playa!

Madrileña de pro, en cuanto la temperatura ha subido de 20º no he dejado de dar la plasta a mi francesito para ir a la playa, que para eso estamos al lado y una no está acostumbrada aún a estos lujos. Al poco, y supongo que para evitar asesinarme por pesada (eso es amor), tuve mi primer día de playa de este año.

Las playas del Meditterráneo se parecen mucho unas a otras, estén en Francia o en España. Uno llega, busca un sitio sin demasiado personal alrededor y clava el palo de su sombrilla a modo de bandera de conquistador. Una vez las toallas extendidas en la arena alrededor de la sombrilla y los cuerpos embadurnados de crema protección 50 (que, pese a ser española, una es más blanca que una camisa lavada con Ariel), llega el momento parrilla: 20 minutos de un lado, 20 del otro.

Pero no todo es igual. No ves al vendedor de aguacervezacocacola típico de las playas españolas, como tampoco encuentras los míticos quioscos de helados Mika. Lo que sí ves pasar son los carritos de helados, anunciados siempre con la misma tonadilla: "Beignets, chouchous!". Para los que no hablen francés, se lo traduzco: beignets, son buñuelos, y chouchous son almendras garrapiñadas.

Sí, en un dia de playa con 35º a la sombra, a los francesitos lo que se les antoja son buñuelos, habitualmente rellenos de chocolate. Algo así, ligerito y fresco.

Hay días en los que sospecho seriamente que los franceses son una raza diferente.

jueves, 23 de junio de 2011

Fête de la Musique

Escribo esta entrada con las pocas fuerzas que me quedan tras una noche de jolgorio y cachondeo, pero sobre todo, de mucha, mucha música.

Y es que este martes, 21 de junio y solsticio de verano, las calles de Francia se llenaron de música y conciertos gratuitos, tanto profesionales como amateurs, para celebrar la Fiesta de la Música. Esta fiesta fue creada en 1982 por Jack Lang, ministro de cultura francés por aquel entonces, e institucionalizada un año más tarde. Desde entonces, el éxito ha sido tal que ya se celebra en más de 100 países, aunque en ninguno tiene tanta importancia como en Francia.

Desde principios de mes todo el mundo espera con impaciencia su llegada, y todos los músicos nacionales y extranjeros que la conocen planean su espectáculo con meses de antelación mientras intentan reservar una buena esquina o plaza para tocar. La fiesta acaba tarde (o pronto, depende de cómo se mire) y, en ciudades como Montpellier, representa el comienzo de los nuevos horarios de verano, cuando se permite a los bares cerrar una hora más tarde.

Dicho esto, me voy a adecentarme un poco, que tanto concierto gratuito me ha dejado para el arrastre...

viernes, 3 de junio de 2011

Un golpe de mano

Por fin mi francesito se empieza a lanzar a hablar español conmigo, y me encanta, sobre todo porque de vez en cuando me suelta perlas como ésta, de ayer noche:

Francesito: ¿Cómo se dice coup en español?
Yo: Golpe, ¿por?
F: ¿Me puedes dar un golpe de mano?
Y: ¿Perdón?
F: Peux-tu me donner un coup de main? (¿Me puedes echar una mano?).
Y, entre risas: ¡Aaahh! Sí, claro.
F: Vas a poner esto en tu blog, ¿verdad?
Y: Verdad.

viernes, 6 de mayo de 2011

Tapas vs. kebabs

El lugar es Montpellier. La hora son las 8 de la tarde, hora de cenar francesa. En este mismo instante estoy en la terraza de un pequeño pero coqueto bar disfrutando de los últimos rayos del sol junto a una cerveza mientras espero a unos amigos. A mi lado se sienta una pareja con la clara intención de disfrutar de un monstruoso kebab comprado en el árabe de la esquina y pide un par de cervezas.

Cualquier patrón de bar español habría prohibido a los dos jóvenes comer el susodicho kebab en su recinto (¡habráse visto!). Aquí a nadie le sorprendió. ¿La razón? En Francia la mayoría de los bares por no tener, no tienen ni cacahuetes así que, ¿por qué no dejarte traer tu propia comida, mientras pidas alguna bebida?

Francia, tierra de la haute cuisine, contra España, el país de las tapas. En un lado del ring, la posibilidad de crear tu tarde perfecta comiendo tu pizza preferida acompañada de una cerveza en tu bar favorito. En el otro lado, la pequeña tapa que aparece mágicamente junto a tu bebida, junto a la posibilidad de poder pedir algo de comer sin levantarte de la silla.

A veces la vida nos impone decisiones difíciles...

jueves, 5 de mayo de 2011

De trenes y horarios

La SNCF, red de ferrocarriles francesa famosa por sus sempiternos retrasos debidos a huelgas, problemas técnicos y demás catástrofes naturales, vuelve a impresionar a sus usuarios con el lanzamiento de un nuevo concepto: los trenes "de horario variable".

El concepto es simple; los usuarios podrán seguir reservando sus billetes con meses de antelación para así conseguir un precio reducido, pero no sabrán la hora exacta de salida del tren hasta alrededor de una semana antes del viaje. La razón aducida por la SNCF son las numerosas obras de renovación que la compañía que se ocupa del mantenimiento de las vías (RFF) está llevando a cabo. A mi humilde entender, no es más que otro tejemaneje comercial de la SNCF para no sólo justificar, sino poder permitirse cuanto retraso se le antoje.

Que luego dicen que los españoles somos impuntuales e irresponsables, pero que ya se sabe que quien ve la paja en el ojo ajeno...



Imagen: Llegaba tarde por culpa de las huelgas de la SNCF... Perdí mi trabajo por culpa de las huelgas de la SNCF... Ya sólo me queda morir, ¡pero no puedo por culpa de las huelgas de la SNCF!

viernes, 22 de abril de 2011

Profesión: burócrata

Visto en Montpellier:


Francia, país de la burocracia por excelencia, no deja de superarse a sí mismo, como muestra la nueva creación ministerial: la Dirección de la Reglamentación y de la Tranquilidad Pública. Según su propio cartel, se ocupan de la "vigilancia de la vía pública", los "perros peligrosos y mordedores" y el "entorno urbano". Preguntando entre mis amigos franceses, ninguno ha podido decirme en qué consiste su trabajo exactamente.

A mi todo esto me hace pensar en esta viñeta de Quino:

lunes, 11 de abril de 2011

Croissants vs. Cruasanes

A todos los extranjeros nos pasa lo mismo: al cabo de un cierto tiempo viviendo en Francia se te olvida hasta qué punto los croissants franceses son deliciosos. Entonces vuelves a España y, como de costumbre, vas a la panadería a por una baguette y un croissant. Sólo que lo que te dan es un cruasán, todo pegajoso y seco.

Mikel López Iturriaga escribió hace poco en su blog El Comidista un artículo estupendo titulado ¿Por qué los cruasanes españoles son tan malos?, dando voz a esa impresión que todos los españoles expatriados en Francia tenemos: no es lo mismo un cruasán que un croissant.

Para los que vivimos por estas tierras, no hay más que volver chez soi para disfrutar de un croissant bien mantequilloso. Para el resto, el artículo El mapa del buen cruasán incluye una lista de panaderías y pastelerías recomendadas para comer buenos croissants. Pasteleros, a sus hornos. Y al resto, bon appétit.